Calvin Klein creó este perfume como sentido homenaje al compromiso eterno. Su aroma evoca un acogedor sosiego inspirado en el amor y la familia. Se convirtió en una de las fragancias más exitosas porque se asoció su imagen al puritanismo, con un prototipo de hombre de familia casado, con hijos y donde primaban los valores tradicionales. La evolución de esta fragancia es realmente espectacular que da como resultado un perfume a medio camino entre lo fresco y lo intenso, donde predominan las notas florales y ligeramente el toque amaderado final.